Lecciones de una pandemia para la hotelería

Aunque aún no termina y no sabemos cuándo va a ser ese feliz día, la pandemia nos ha dejado varios aprendizajes. Sin duda la hotelería ha sido uno de los subsectores dentro del turismo más afectados por las restricciones de movilidad a las cuales nos tuvimos que enfrentar durante el encierro, además de los cambios en los hábitos de los viajeros. En este artículo revisaremos cuáles han sido estos cambios y sobre todo las perspectivas que enfrenta la hotelería en el futuro cercano.

Al empezar la pandemia, uno de los primeros efectos es que se suspendieron los viajes por motivos profesionales (tanto de negocios como de reuniones). Hoteles que tenían una alta participación de su actividad relacionada con cuentas corporativas y hoteles enfocados a los hombres de negocios vieron disminuir su ocupación y las intenciones de viaje hacia el futuro. Inclusive hasta el día de hoy, se ha mencionado que la actividad turística ha sido “salvada” por los viajes de placer y recreación, así como la visita a familiares y amigos (que muchas veces se hospeda con sus conocidos).

Lo anterior provocó que las tasas de ocupación en ciudades con una importante actividad hotelera en hombres de negocios cayeran drásticamente y la recuperación que han tenido ha sido bastante más lenta que la de destinos de playa (nuevamente, ya que los viajes de placer son los que han “salvado” de alguna manera a la hotelería). STR documenta en sus estadísticas de ocupación y tarifa promedio algunos de estos elementos:

    • • CDMX y Oaxaca, las ciudades con mayores pérdidas en la ocupación respecto al 2019, con disminuciones cercanas al 60% y una disminución del 15% en sus tarifas promedio.
    • • Huatulco y Los Cabos fueron los destinos de México que menos sufrieron durante la pandemia o que más pronto se recuperaron, registrando pérdidas alrededor del 35%. Los Cabos vio incrementar su tarifa en el 2020 hasta en 25% respecto al 2019.

La competencia que ha enfrentado la hotelería con la renta de plataformas vacacionales como AirBnb y similares se ha acentuado durante la pandemia y los cambios de hábitos en los viajeros. AirBnb se convirtió rápidamente en un medio de hospedaje seguro, sin exposiciones innecesarias y con control para las familias y grupos que no querían verse expuestos a tener contacto con muchas personas. Esta empresa en particular, así como algunas cadenas hoteleras importantes, entendieron rápidamente que tendrían que mostrar una mayor apertura en la flexibilidad y los cambios en las reservaciones, y la gran mayoría devolvieron los depósitos hechos por los viajeros, permitiendo cancelar los viajes. Lo anterior generó empatía en los consumidores y hasta lealtad de marca. Sin embargo, en los hoteles independientes no fue el caso.

Aunado a lo anterior, con el encierro, la renta de una propiedad vacacional se convirtió en una opción para los denominados “nómadas digitales”. Estas personas que se conectaban a sus trabajos sin importar el lugar desde donde lo hicieran, pero durante la pandemia, los niños y estudiantes en general también fueron clientes de esta nueva modalidad. La ocupación de los AirBnb así como la estadía promedio tuvo una recuperación más rápida que la hotelería tradicional (AirDNA y Transparent). Afortunadamente para la hotelería, en los próximos meses SKift documenta que las reservaciones en hoteles están  superando las rentas vacacionales, lo cual nos deja ver que eventualmente se va a recuperar la importancia relativa que tenía la hotelería antes de la pandemia.

Otro tema que se ha observado en estos meses es que aquellos productos enfocados al turismo de lujo, o bien orientados a las personas con un nivel socio económico alto, no solamente no han sufrido tanto, sino que han visto aumentar sus ganancias. STR documenta también como los hoteles de lujo en México tuvieron una recuperación mucho más rápida que los otros, inclusive generando una rentabilidad por cuarto disponible superior a la que se tenía antes de la pandemia. Inclusive destinos con una alta gama de productos enfocados a este segmento de la población han tenido una recuperación rápida.

México ha atraído inversión en la hotelería consistentemente. Los estados que más inversiones han captado (muy ligado a los puntos recientemente mencionados) han sido la Riviera Nayarit, Baja California Sur y Campeche (Con información de las secretarías de turismo y economía – Inversión extranjera directa). Los primeros dos estados cuentan ya con una oferta relevante de productos enfocados al turismo de lujo. Por el contrario, diferentes fuentes especializadas en hotelería mencionan que la inversión esperada en hoteles de bajo costo, business class y ubicados en ciudades, disminuya su ritmo de crecimiento respecto a los años previos a la pandemia.

Por último y no menos importante el cambio en el comportamiento del viajero hizo que la inteligencia comercial que se usaba antes de la pandemia empezara a ser obsoleta casi de un día para el otro. Lo cual se tradujo en inmersiones nuevas para conocer y determinar las nuevas características de los viajeros. Esto ha provocado una reorientación de la hotelería para satisfacer las necesidades actuales y futuras de los viajeros. Quien así lo haga, tendrá una mayor oportunidad de cosechar éxitos en el futuro.

Autor: Arik Staropolsky

23 años de experiencia en medición e investigación del turismo en México. Se ha desempeñado como Director General CESTUR de Secretaria de Turismo y Director de Planeación e investigación de mercado CPTM. Es Consultor de la ONU y Cepal en turismo, evaluador Conacyt y OEA de proyectos turísticos. Entre sus principales logros se encuentran la creación del SIIM (CPTM) y del Fondo Sectorial Conacyt Sectur, así como de Radar Turístico. Tiene formación de: Economía (ITAM), Ciencia Política (Universidad de Londres), Investigación de mercados (ITAM).